Esta es la versión digital de la clásica bola 8 mágica. Piensa una pregunta que se pueda responder con un sí o un no, agita la bola y lee la respuesta según sube hasta la ventanita.
Cómo hacer una buena pregunta
La bola responde mejor a preguntas cerradas, las que empiezan por «¿debería…?», «¿saldrá…?» o «¿es…?». Una pregunta abierta como «¿qué hago este finde?» no encaja con sus respuestas; reformúlala como «¿me voy fuera este finde?».
Puedes escribir la pregunta en el campo de debajo de la bola para no perder el hilo cuando varias personas preguntan seguidas. La pregunta no se guarda en ningún sitio y desaparece en cuanto sales de la página.
Las respuestas y sus colores
La bola guarda más de treinta respuestas repartidas en tres tonos: afirmativas, ambiguas y negativas. El brillo alrededor de la bola cambia según el tono, verde para el sí, ámbar para las evasivas y rojo para el no, así que el resultado se lee desde el otro lado de la habitación.
La mezcla sigue la del juguete original, donde las respuestas afirmativas superan por poco a las negativas y un puñado se limita a pedirte que vuelvas a intentarlo.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántas respuestas hay?
- Más de treinta respuestas distintas, repartidas entre afirmativas, ambiguas y negativas. Cada vez que agitas se saca una al azar.
- ¿La bola 8 mágica adivina el futuro?
- No. Es un juguete: las respuestas se sortean al azar y no tienen nada que ver con tu pregunta. Úsala para divertirte, no para decisiones importantes.
- ¿De dónde viene la bola 8 mágica?
- Salió a la venta en Estados Unidos en los años cincuenta y se basa en un artilugio adivinatorio anterior con forma de pizarra.
